Llegó la hora del primer gran paso para Vichy...
No puedo expresar al 100% mi sentir en este día. Es lunes y aún no puedo digerir tanta satisfacción.
Existe un dicho que dice que se aprende más de las derrotas que de las victorias. Pues ayer me tocó a mí aprender mucho más de una victoria. Ayer todo salió bien y es de las ocasiones que más he aprendido. Aprendí que soy capaz, aprendí que mi cuerpo puede, aprendí que la papaya es mi mejor amigo (jeje), aprendí cómo hidratarme, aprendí que aún hay detalles por resolver, aprendí a controlar la mente, aprendí a ser paciente, aprendí a escucharme, aprendí a valorar la compañía y la amistad, aprendí que esto es lo que me gusta, aprendí que una de las más grandes satisfacciones es terminar un maratón.
Todo comenzó desde unos días antes. Cuando decidí empezar a cenar papaya con miel. Esto para solucionar mis problemas de diarrea durante las carreras (problema que me venía sucediendo). Una combinación entre un tip de mi hermana y lo que he leído en internet al respecto. Dicen que hay que cenar alimentos con alto contenido en fibra, papaya es excelente entonces. La miel, al tener un alto contenido de carbohidratos, te ayuda a evacuar por la mañana pues despierta los intestinos.
El domingo, despertar 3 horas antes. Desayunar mi respectivo sandwich de nutella (en esta ocasión fueron dos jeje) y esperar. Lo que investigué fue que no hay que desayunar fibra, al contrario, para que no te surjan las ganas en pleno maratón. Bueno, al cabo de un rato el estómago se comienza a activar y milagrosamente fui dos veces al baño. Buen indicio...
También, desde que te levantas hasta 1 hora antes del maratón, beber 1 litro de agua con electrolitos (o combinada con isotónico). Desde 1 hora antes hasta que comienza el maratón, no beber agua. Muy bien, seguí esos consejos... La base de eso es que el agua tiene cierto tiempo de absorción. Quieres estar hidratado pero no con el estómago lleno de agua cuando empieces a correr.
Preparar cosas y comenzar a encaminarme hacia Placa Espanya. Dorsal, chip, visera, todo en orden. Hacia allá trotando para calentar...Como siempre, ver a los Dragons anima y motiva de cara a una prueba así. Típica foto de participantes y alistando los últimos detalles. Amarrarse bien los zapatos, que nada moleste, vaselina donde debe de ir, y comenzar a concentrarse... la suerte estaba echada.
Recuerdo que la chica del sonido dijo "ocho minutos para la salida". Desde ese momento todo cambió dentro de mi cabeza. Comencé a pensar en la gente por la que estoy en ese lugar, en ese momento. Miro al cielo y sé que mis padres, mis hermanas y mi familia están pensando en mí (aunque estuvieran dormidos jeje) y sé que tengo sus fuerzas conmigo en esos momentos. Ponen la canción de "Hello" en el sonido, que casualmente es de mis "power songs".
Sin más, comenzó todo. De pronto me encontré solo corriendo. Los dos Xavis habían tirado y por una razón que no supe hasta el final, Joako no estaba tampoco. Bueno, correremos en solitario, bueno? malo? qué más da, espera tanto camino que para qué pensar en eso.
Sigo los tips que había venido leyendo. Hay que mantenerse tranquilo, correr lento, empezar lento. Mejor comenzar a paso lento e ir aumentando, no te dejes llevar por la adrenalina, no te dejes impulsar por la gente. Tú a tu ritmo, tu carrera, nadie más importan. Hidratación. Tomar una botella de agua y tomar a sorbos. El chiste era llegar al próximo avituallamiento con el último trago de agua, y cambiar de botella... y así le hice en todo el maratón y perfecto! Otra cosa bien aprendida hoy.
Pues pasaron los primeros 5km y yo iba a una media de 5:03, las liebres de 3:30 por delante de mí. No importa, me dije, poco a poco irás apretando. Llegó el km 5 o 6 no recuerdo, una pequeña bajada. Alcancé y pasé a las liebres y de ahí no las volví a ver jamás.
Del km 10 al 20 corrí a una media de 4:54. Me sentía perfecto, nada de cansancio, nada de problemas. El gel que me tomé me sentó excelente y las energías no iban disminuyendo. Vi a Xavi presi quien me dio muchos ánimos, además de que siempre recordar esa bici de Les Angles junto con él me anima. Aún así, seguía pensando en mantener la calma, guardarme, no dejarme llevar por mi estado momentaneo de energía. Ahí vi a Mikel y Anton pasar a la vuelta, ellos ya iban por el 21 y medio, yo apenas subiendo al 20. Muy bien, calculé y bien, iba en buen tiempo y ellos también, me dio gusto y me animó.
No recuerdo qué sucedió del 21 al 25, jeje, tal vez fue un bloqueo mental o concentración total... Pero al llegar al 25 me desperté de mi sueño gracias al apoyo de Lidia, Anna y Toni que estaban ahí esperándonos. Habíamos quedado de vernos en el 30 para que Lidia me hiciera de liebre esos últimos kilómetros.
Del 25 al 30 fue cuando comencé a notar que el cansancio llegaba poco a poco. Es el momento de la carrera donde aún te sientes bien, pero te das cuenta de lo mucho que aún falta y la mente puede jugar en tu contra. Por mi mente pasaban de nuevo imágenes de mi familia. Me vinieron a la mente miles de imágenes que ni siquiera sabía que tenía guardadas. De mi infancia, de mis papás, de mis hermanas, de mi casa en México. De los fines de semana que pasábamos juntos, las navidades, el club, jugábamos tenis, los viajes a los torneos, mis hermana ganando torneos, la camioneta y las canciones de los 60s y 70s que siempre poníamos, los desayunos domingueros en casa con huevos revueltos y tamales jaja, los días que no hacíamos nada los 5 tumbados en la cama de mis papás, cuando estuvimos dos días viendo la serie de 24, mi mamá llevándome la comida a la escuela para que pudiera entrenar fútbol y tenis, cuando mi papá se enojaba porque no luchaba por ganar un partido, su frustración por mi falta de fuerza mental, la fuerza mental de mi hermana, los consejos de mi otra hermana, su cariño, sus abrazos... y finalmente recuerdos más actuales, mis sobrinos, sus sonrisas, verlos crecer, mi hermana embarazada, mis papás contentos... No está de más decir que no paré y seguí corriendo, tanto que llegué al 30 sin siquiera pensar en ningún momento que no iba a terminar, sabía que llegaría al 42, no había duda de ello, tenía muchas razones para llegar...
De ahí en adelante era cosa de aguantar al lado de Lidia. Aguantar el paso. Seguir uno a uno los pasos de ella y concentrarme en que no me ganara el dolor de piernas. Al lado de ella sabía que todo iba a ir bien! Le comenté que no podía hablar mucho y ella entendió. Agradezco que también preguntara sobre si llevaba la velocidad adecuada. Yo quería que ella tirara de mí, por lo que le dije que estaba bien. Pude aguantar su ritmo hasta el final de las ramblas (hasta donde aún seguía debajo de 5min/km), cuando comencé a notar sensaciones de calambres en ambas piernas. No pude mas que bajar el ritmo y tratar de no utilizar esos músculos. Los últimos 3 km, fueron los más largos que he corrido... Nuevamente lavados cerebrales fueron necesarios. Esta vez pensé en la gente de aquí de Bcn. La amistad y cariño de mi entrenador Xavi, de Ruth y ahora la pequeña Berta. Volteaba a ver a Lidia y se me venían a la mente todos mis amigos Dragons. Cómo es que el destino me vino a colocar aquí dentro de un grupo de personas tan buenas y tan amables? Todos y cada uno de ellos son un ejemplo a seguir, unos tipazos todos! Recordé sus palabras, sus alientos y sus ánimos. Recordé Rupit y el largo sufrir al lado de Lidia, y abrazo que nos dimos al terminarla... sabía que tendría otro igual. Recordé que Pau, Bea y Willy estarían por ahí en paral-lel esperando y animando. No hubo más que eso, en esos 3 km sólo seguía corriendo para poderlos ver y que eso me diera mi último boost de energía para llegar a la meta. Tres personas que se han convertido en mi familia aquí en Barcelona. Les agradezco tanto...Y así fue, los vi por ahí del 41, faltando ya nada para llegar. Desde ese momento supe que todo estaba terminado. Que mi primer maratón lo tenía acabado. Era sólo aguantar 5 minutos más (en realidad 6 porque ya iba muy lento por los calambres jaja). Última curva, abrazo a Lidia y se acabó... un pequeñísimo sprint final que ni siquiera lo pude terminar por los calambres jaja y META! Gracias Lidia, de verdad!! muchas muchas gracias!! Como bien dices, lo que une el deporte, que no lo separe nadie!!
Qué satisfacción es completar un maratón y... poder por fin dejar de correr!! jaja no sabía ni qué hacer, caminar o no, sentarme, quedarme de pie, o qué... plátano, bebida, medalla... 3:32:41... muy contento!! muy contento!!
Recuerdo que cuando comencé a correr (por allá del 2006 o 2007, ya ni recuerdo) no me gustaba nada. Me aburría mucho. Tenía que hacerlo con música y aún así sufría mucho porque simplemente no me gustaba la sensación de cansancio y agotamiento. En esos días, correr 10km era todo un reto y un sufrimiento. Recuerdo que la primera vez que corrí 10km en una competencia fue en mi primer triatlón olímpico, pues el correr simplemente no me gustaba. En esos tiempos, ahora lejanos, imaginarme cruzando la meta de un maratón era más que una fantasía...
Ayer aprendí que eso es cosa del pasado!!


